CUBA (Pulso) — La Habana, 29 jul. Confirmado.
El vice primer ministro cubano Oscar Pérez-Oliva Fraga denunció este miércoles que más de 7.000 contenedores permanecen retenidos en puertos del Caribe. Según el funcionario, la carga incluye alimentos, medicamentos y recursos para los sectores energético e hidráulico.
Pérez-Oliva habló ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. Calificó la situación de «genocidio» y «castigo colectivo». Responsabilizó a quienes «tratan de impedir el arribo de esta mercancía».
El detonante directo: la Orden Ejecutiva 14404, firmada el 1 de mayo por el presidente Donald Trump. La norma amenaza con congelar activos en territorio estadounidense de personas o entidades que trabajen o hayan trabajado para el Gobierno cubano, o que le hayan apoyado financiera, material o tecnológicamente.
Las consecuencias fueron inmediatas. La naviera alemana Hapag-Lloyd retuvo en el puerto colombiano de Cartagena dos contenedores con medicamento para el tratamiento de la epilepsia, según denunció la empresa estatal Medicuba. La naviera francesa CMA CGM inmovilizó en Jamaica decenas de contenedores con destino a Cuba, incluido uno con insumos médicos. Poco después, ambas navieras dejaron de aceptar nuevos pedidos vinculados a la isla.
Pérez-Oliva señaló además que más de tres millones de cubanos enfrentan dificultades diarias para acceder al agua potable.
La isla vive una grave crisis económica desde mediados de 2024, agravada desde enero por el impacto del bloqueo petrolero aplicado por Washington y las sanciones reforzadas contra sectores vitales y empresas con negocios en el régimen.
Lectura editorial. La presión de Washington funciona con precisión: navieras privadas europeas calculan el riesgo regulatorio y cortan vínculos con el régimen sin necesidad de orden directa. Es el libre mercado como mecanismo de sanción. El aparato estatal cubano, incapaz de atraer inversión legítima, paga ahora el costo de décadas de economía planificada y alineación con actores hostiles a Occidente.


