ARGENTINA (Pulso) — La estrategia electoral de La Libertad Avanza en Córdoba genera tensión interna. Según fuentes consultadas por Infobae, encuestas analizadas en la Casa Rosada muestran «grandes chances» de arrebatarle la provincia al peronismo local.
El detonante fue una reunión entre Diego Santilli y Manuel Calvo, jefe de Gabinete cordobés. Oficialmente, conversaron sobre deuda del Consenso Fiscal, la Caja de Jubilaciones y el traspaso de la Ruta 19. Llaryora, según opositores locales, usó la foto como señal de «buena sintonía» con el Ejecutivo nacional.
La versión más extendida plantea un intercambio: Llaryora impulsaría una lista presidencial peronista federal que divida el voto de Kicillof. A cambio, la Casa Rosada haría «una campaña lavada» en Córdoba y sin visitas del Presidente.
Desde el arco libertario lo niegan. «Quieren instalar ese rumor, pero es mentira», afirman dirigentes que ya forman parte de la alianza. Citan como evidencia que Santilli también recibió a Gabriel Bornoroni y que el Banco Nación se reunió con intendentes aliados.
El problema de fondo es la fragmentación opositora. Tres nombres pelean la candidatura a gobernador: Bornoroni —con bajo nivel de conocimiento pero respaldado por el sello libertario—, el senador Luis Juez —que ya perdió tres veces pero mantiene encuestas competitivas— y el radical Rodrigo de Loredo.
De Loredo enfrenta además una crisis interna en la UCR. La votación para prorrogar autoridades del Comité fracasó. Sectores del partido lo acusan de haber «subestimado la elección». Las encuestas le muestran números negativos cuando se lo asocia con la UCR, aunque necesita del partido para ser candidato.
Córdoba representa casi 28 años de gestión peronista ininterrumpida. Es, según los datos citados, la provincia más antikirchnerista del país y una de las que mayor apoyo libertario registra.
Pulso Global observa: el peronismo cordobés lleva casi tres décadas administrando recursos provinciales. Si la oposición no resuelve su fragmentación, el aparato estatal de turno volverá a beneficiarse del voto dividido. La libre empresa y los contribuyentes cordobeses merecen una alternancia real, no una negociación de trastienda entre oficialismos.


