CHILE (Pulso) — El abogado Luis Cordero, exministro del gobierno de Gabriel Boric, ofrece una lectura heterodoxa del presidente José Antonio Kast. Según Cordero, «el arribo de Kast a la Presidencia es el arribo del gremialismo de los años 70 y 80 en Chile».
La tesis central: entender a Kast desde referentes locales, no extranjeros. «Tiene más que ver con Chacarillas que con Hungría», afirma, según la entrevista publicada por La Tercera.
Cordero rechaza la etiqueta de ultraderecha que parte de la izquierda aplica al mandatario. Señala que esas fuerzas «atacan las instituciones, las deslegitiman y descalifican su función». Y agrega: «No veo indicios de ataques contra las instituciones por parte de esta administración», coincidiendo en ese punto con el exembajador Juan Gabriel Valdés.
Sobre la exvocera Camila Vallejo, Cordero indica que ella sostuvo —según su relato— que Chile está gobernado por la ultraderecha de Trump y Milei. Cordero no comparte esa lectura. «No veo en este gobierno una forma de referirse a otras instituciones o a sus adversarios políticos como pueden hacerlo Trump o Milei», dice.
El exministro reconoce que Kast buscó identificarse con circuitos internacionales de derecha durante su tránsito electoral. Pero insiste: su gobierno expresa «la trayectoria local del gremialismo», con la modernización económica y el modelo constitucional del 80 en el centro.
También valora el pragmatismo que impone el ejercicio del poder. «Gobernar exige pragmatismo», sostiene. Y añade que la sociedad chilena «valora mucho la autonomía», lo que limita el margen para agendas valóricas regresivas.
Confirmado. La lectura de Cordero es incómoda para la izquierda opositora: le exige un análisis más fino y menos importado. Para Pulso Global, el dato de fondo es claro: un gobierno anclado en libre empresa, orden institucional y modernización económica no necesita etiquetas foráneas para ser evaluado. Los hechos —y no los marcos ideológicos de exportación— son el mejor termómetro.


