COLOMBIA (Pulso) — La Contraloría General de la República investiga un canje de títulos de tesorería (TES) realizado el 8 de octubre de 2025 por el gobierno de Gustavo Petro. Así lo reveló Bloomberg, según documentos conocidos por ese medio.
En esa operación, el Gobierno intercambió $43,4 billones en títulos antiguos por nuevas emisiones por $35,4 billones. El saldo nominal de la deuda interna bajó cerca de $8 billones de forma inmediata.
El costo fue alto. Los bonos entregados pagaban cupones cercanos al 7,25%. Los nuevos TES fueron emitidos con tasas de entre 11,75% y 12%. Resultado: el pago anual de intereses aumentó aproximadamente $316.500 millones, según la auditoría.
La Contraloría advirtió que estas operaciones «pueden afectar la dimensión intertemporal de la sostenibilidad fiscal». También cuestionó el uso reiterado de títulos con vencimientos inferiores a un año para convertirlos en deuda de largo plazo. El organismo señaló que esa práctica plantea «cuestiones constitucionales sustanciales».
El efecto principal: reducción del espacio fiscal. Los próximos gobiernos deberán destinar una mayor proporción del presupuesto al pago de intereses.
El Ministerio de Hacienda defendió la estrategia. Argumentó que el objetivo era reducir el riesgo de refinanciación y extender los plazos de vencimiento. Sostuvo que emitir bonos con cupones inferiores habría obligado al Estado a venderlos con mayores descuentos. La Contraloría rechazó esa explicación.
Como parte de la investigación, el organismo realizó una diligencia de inspección en el Ministerio de Hacienda con apoyo de la Policía Judicial. El expediente fue remitido a la Procuraduría General y a la Inspección General para evaluar posibles responsabilidades disciplinarias. Entre los funcionarios señalados figura Javier Cuéllar, director de Crédito Público, según la fuente.
Lectura editorial. El aparato estatal del petrismo eligió el alivio de corto plazo sobre la salud fiscal de largo plazo. El dinero de los contribuyentes financiará por años una maniobra contable que mejoró las cifras del gobierno actual y traslada la factura a las próximas administraciones. Libre empresa e inversión privada necesitan finanzas públicas predecibles; este tipo de ingeniería presupuestaria produce exactamente lo contrario.


