MEXICO (Pulso) — El Comité Científico y Técnico convocado por la presidenta Claudia Sheinbaum en abril pasado para analizar el fracking publicará sus primeros resultados en los próximos días. Así lo reporta una columna de opinión publicada el 29 de julio de 2026 en El Financiero.
El dictamen llegará con retraso. Según la fuente, el plazo original era junio. La ampliación del comité y la necesidad de más sesiones explican la demora.
El debate técnico, según fuentes cercanas citadas en la columna, está prácticamente resuelto. La evolución del fracking «ha sido positiva en materia de cuidado al medio ambiente», con uso más eficiente de agua y arenas. El tabú ambiental estaría casi superado, según esas mismas fuentes.
Los obstáculos ahora son otros. La columna identifica tres:
- Ajustes fiscales profundos para garantizar viabilidad financiera de los proyectos. - Una filial de Pemex de tamaño mediano, con independencia operativa, que replique el modelo de las perforadoras exitosas en las cuencas de shale gas del sur de Estados Unidos. - Mayor capacidad regulatoria de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), que hoy «no tendría la capacidad de supervisar los trabajos de una industria como la del fracking», según la fuente.
El manejo de residuos figura también como pendiente sin resolver.
El trasfondo es urgente. México «es deficitario en más de 70 por ciento del gas natural que se consume», con Estados Unidos como principal proveedor, según la columna.
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La lectura de esta casa es directa: el problema no es la tecnología, es el marco institucional y fiscal que el gobierno ha dejado sin construir. Una filial de Pemex con flexibilidad operativa y una ASEA con dientes regulatorios reales son condiciones mínimas. Sin ajuste fiscal que haga rentables los proyectos, el fracking seguirá siendo debate, no producción. El contribuyente mexicano, mientras tanto, financia la dependencia energética.


