COLOMBIA (Pulso) — Tres reformas laborales avanzan en paralelo en América Latina. Colombia, México y Chile reducen progresivamente las horas de trabajo semanales.
En Colombia, el 15 de julio entra en vigor la jornada máxima ordinaria de 42 horas semanales, según la Ley 2101 de 2021. Los salarios y prestaciones sociales no se reducen.
México oficializó una reforma para bajar la jornada de 48 a 40 horas hacia 2030. Las horas extras no podrán superar las 12 semanales. Desde 2027, las empresas deberán implementar sistemas electrónicos de registro de horarios.
Chile completará su propia Ley de 40 Horas en 2028.
Para KPMG Colombia, la transición coincide con otros ajustes: pago de prima de servicios e incorporación de aprendices. Según María Camila Ortiz, gerente de KPMG Colombia, «las empresas que aborden estos ajustes únicamente como tareas operativas pueden quedar expuestas a errores de liquidación, pagos incompletos o reprocesos internos».
La firma recomienda revisar bases de liquidación, actualizar sistemas de nómina y documentar criterios de cálculo laboral.
Federico dos Reis, CEO para Latinoamérica de Inform, señala que «la tecnología se está convirtiendo en un elemento clave para responder a ese nuevo escenario». Según estimaciones de la firma, los sistemas inteligentes de gestión laboral mejoran la planificación de horarios y reducen ineficiencias operativas.
Lectura editorial. Las reformas llegan sin que las empresas hayan pedido el cambio. El costo de la transición —ajuste de turnos, reprogramación de nóminas, nuevos sistemas electrónicos— recae sobre la libre empresa, no sobre el aparato estatal que impuso la norma. En Colombia, el plazo del 15 de julio no admite demora. Las organizaciones que no hayan adaptado su gestión laboral enfrentan contingencias reales: multas, reprocesos y daño reputacional. La productividad, no el decreto, será el verdadero árbitro del éxito de estas reformas.


