COLOMBIA (Pulso) — La jornada laboral máxima de 42 horas semanales rige ya para las trabajadoras del servicio doméstico en Colombia. La fase final de la Ley 2101 de 2021 comenzó el 15 de julio de 2026. No hay reducción salarial.
En jornada de cinco días, el límite es 8,4 horas diarias. La jornada ordinaria no puede superar 9 horas ni bajar de 4. Lo que exceda se paga como hora extra o con recargo, según el Código Sustantivo del Trabajo.
Para empleadas internas —las que residen en el hogar— la Corte Constitucional fijó un tope distinto: 52,5 horas semanales.
El cambio también mueve el divisor de cálculo. Pasó de 220 a 210 horas mensuales. El valor de la hora ordinaria subió de $9.948 a $10.442, según la fuente. El salario mínimo mensual no varía.
Los recargos se mantienen. Trabajo después de las 7:00 p.m.: 35 % sobre la hora ordinaria. Domingos y festivos: 90 %.
La norma exige contrato escrito. Ya no son válidos los contratos verbales. El empleador debe pagar prima, cesantías, intereses, vacaciones y aportes a pensión, ARL, caja de compensación y salud, proporcionales a los días trabajados.
Lectura editorial. Cada nueva capa regulatoria encarece el empleo formal en los hogares colombianos. El alza en el valor de la hora y el paquete obligatorio de prestaciones elevan el costo real de contratar trabajo doméstico. El riesgo es predecible: más informalidad, no menos. El aparato estatal amplía sus exigencias sobre el empleador privado —en este caso, familias de clase media— sin asumir ninguno de los costos. La libre empresa y la contratación flexible pagan la cuenta.


