CHILE (Pulso) — Un sistema frontal dejó calles anegadas en distintos puntos de Chile. Volvió a exponer la brecha entre la infraestructura urbana y la realidad climática.
Jorge León, director alterno de CIGIDEN y académico de la Universidad Técnica Federico Santa María, identificó el problema central. «No conocemos bien las amenazas en muchos territorios de Chile», señaló según la fuente. Falta medir con precisión la amenaza, la vulnerabilidad y la exposición.
El diagnóstico es severo. Según León, «la mayoría de los elementos del ambiente construido tienen una alta vulnerabilidad». Edificaciones, redes viales y espacios públicos no están diseñados para ser resilientes.
Pablo Allard, decano de Arquitectura de la Universidad del Desarrollo, apuntó al cambio en los patrones de lluvia. «Tendremos menos frecuencia de precipitaciones, pero estas serán más intensas y prolongadas», advirtió. Eso desborda los sistemas de drenaje actuales.
Allard propone avanzar hacia las «ciudades esponja». El modelo busca que cada techo, calle y pavimento absorba, infiltre y reutilice agua de lluvia. Pavimentos porosos, plazas de agua, lagunas de infiltración y humedales serían parte de la infraestructura. «Una ciudad esponja fortalece la infraestructura ecológica y los sistemas de drenaje», sostuvo.
En Valparaíso y Viña del Mar el riesgo es mayor. El Centro de Acción Climática de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso advirtió que la vulnerabilidad no se explica solo por el clima. La urbanización histórica extendió la ciudad hacia laderas, quebradas y zonas de interfaz urbano-rural-forestal.
El aparato estatal chileno lleva décadas priorizando la respuesta sobre la prevención. Cada temporal reactiva el ciclo: emergencia, reconstrucción, olvido. El costo lo pagan los contribuyentes y los vecinos que pierden bienes. Adoptar modelos como la ciudad esponja exige planificación territorial rigurosa y reglas claras de construcción. La libre empresa puede proveer soluciones de ingeniería e infraestructura, pero necesita un marco regulatorio basado en evidencia, no en improvisación burocrática.


