CHILE (Pulso) — Chile enfrenta su peor crisis climática en casi tres décadas. El gobierno declaró el estado de catástrofe tras un temporal que dejó 13 muertos y ciudadanos desaparecidos. Hay miles de personas aisladas.
El analista internacional Andrés Repetto precisó el alcance en diálogo con LN+. Diez de las 16 regiones resultaron afectadas. El norte fue el más golpeado: Atacama y Coquimbo sufrieron el mayor impacto.
«Hay muchas personas aisladas, el ejército está tratando de asistirlas, el Gobierno ha declarado la emergencia y 2.800 viviendas destruidas», afirmó Repetto. Agregó que «no pasaba algo de esta característica desde el año 1997» y que «no hubo prácticamente aviso».
Las precipitaciones intensas, deslaves y movimientos de tierra causaron destrucción estructural extensa. Las pérdidas materiales aún se contabilizan.
Repetto también alertó sobre el fenómeno «El Niño». Según el analista, desde agosto hasta enero podría activarse un «Super Niño». Las Naciones Unidas, según citó, proyectan inundaciones para la región argentina.
Sobre la capacidad estatal de respuesta, el especialista fue categórico: «Cuando esto es de tal magnitud, ni el país más rico lo puede soportar. No hay bolsillo».
Confirmado. La emergencia sigue en desarrollo.
Lectura editorial. La catástrofe chilena expone una verdad incómoda para cualquier gobierno: la magnitud del desastre supera la capacidad del aparato estatal, sin importar el signo político. El costo real lo absorben los contribuyentes y las familias que perdieron sus viviendas. Lo que está en juego es la propiedad, el sustento y la vida cotidiana de miles de ciudadanos. La respuesta oportuna y eficiente del Estado —no la retórica— es lo único que marca la diferencia cuando el desastre ya llegó.


