CHILE (Pulso) — Confirmado. El ministro de Defensa, Fernando Barros, respondió en la Cámara de Diputados a los cuestionamientos desde Argentina sobre el Estrecho de Magallanes.
Barros dijo que sobrevoló la zona tras asumir el cargo. Afirmó que vio instalaciones de ENAP, banderas chilenas y embarcaciones con emblemas nacionales.
También relató su llegada a Punta Dungeness. Allí, según su testimonio, encontró personal chileno destinado en el faro.
«Solo encontramos evidencia de soberanía chilena en toda la extensión», sostuvo. Añadió que no existe una «boca argentina» en el Estrecho.
El ministro también descartó que haya existido un ejercicio combinado entre fuerzas chilenas y argentinas en esa zona. Señaló que solo hubo maniobras de la Marina chilena y, a veces, del Ejército chileno.
Por su parte, el canciller Francisco Pérez Mackenna explicó la respuesta diplomática del gobierno. Dijo que la Cancillería envió una nota de protesta a la Embajada de Argentina el 16 de abril de 2026, tras dichos del contraalmirante Hernán Montero.
Agregó que la Embajada de Chile en Buenos Aires entregó otra nota de protesta el 25 de agosto, por declaraciones del general Gustavo Javier Valverde.
Pérez Mackenna recordó que la soberanía chilena en el Estrecho «se funda en dos tratados, los de 1881 y 1984». También afirmó que Chile ejerce pleno control sobre ambas riberas y asegura la libre navegación.
En la sesión, el canciller pidió prudencia. Dijo que estos asuntos no se resuelven gritando más fuerte, sino con firmeza y discreción.
La señal política es clara. Chile busca cerrar el flanco soberano con hechos, tratados y presencia efectiva.
Eso importa. La soberanía no se declama desde la burocracia. Se ejerce con control territorial, reglas claras y respaldo diplomático.
Cuando el aparato estatal actúa con coordinación, protege intereses nacionales y evita una escalada inútil. Cuando duda, deja espacio a presiones externas y ruido político.