CHILE (Pulso) — La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) decretó alarma meteorológica de fuertes lluvias para las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana. Es su nivel más alto de advertencia.
El período de alarma abarca desde la madrugada del viernes hasta la noche del domingo. Las acumulaciones proyectadas: entre 130 y 180 mm en Coquimbo, entre 120 y 160 mm en Valparaíso y entre 100 y 150 mm en la Región Metropolitana.
En Santiago, según el meteorólogo Jaime Leyton, «va a seguir lloviendo hasta el martes 21». Leyton precisó que «no habrá una pausa, se mantendrá de forma continua, prácticamente».
El meteorólogo Alejandro Sepúlveda explicó el origen del fenómeno: «Tenemos la inyección de aire cálido que viene desde el norte y además la incursión de este río atmosférico categoría 4». Un río categoría 5 es extremo; el actual «puede multiplicar varias veces la lluvia que por sí sola puede caer», según Sepúlveda.
La isoterma cero superará los 3.000 metros en algunos sectores. Eso implica lluvia donde normalmente cae nieve. «Toda la nieve que ha ganado durante esta temporada se va a derretir», advirtió Sepúlveda. El riesgo de desborde de ríos y remociones en masa es directo.
Pese a la alta isoterma, la DMC mantiene alerta por nevadas moderadas a fuertes entre Atacama y O'Higgins. En la cordillera de Valparaíso, Metropolitana y O'Higgins se proyectan entre 80 y 110 centímetros de nieve acumulada.
En materia de vientos, la DMC alerta por rachas de hasta 90 km/h en sectores cordilleranos el jueves —jornada identificada por el organismo como la más compleja en ese aspecto— y entre 60 y 80 km/h en costa y precordillera.
La Armada emitió aviso de marejadas anormales entre Huasco (Atacama) y el Golfo de Penas (Aysén), incluyendo el archipiélago Juan Fernández, desde el jueves 16 hasta el sábado 18. El fuerte oleaje podría provocar rompientes, sobrepasos y daños en infraestructura costera. La Autoridad Marítima llamó a evitar sectores rocosos y suspender actividades náuticas.
Confirmado. En desarrollo.
Un sistema de esta magnitud pone a prueba la infraestructura hídrica y costera del país. La convergencia de lluvias extremas, deshielo acelerado y marejadas anormales eleva el costo potencial para comunidades y propietarios privados. La respuesta oportuna de organismos técnicos —DMC y Armada— es el primer escudo; el segundo, que ciudadanos y autoridades locales actúen sin demora.


