CUBA (Pulso) — Confirmado. Cáritas Cuba comenzó la entrega de ayuda humanitaria enviada por el gobierno de Donald Trump.
La distribución arrancó en parroquias y casas religiosas de Bejucal y Alquízar, municipios próximos a La Habana. Voluntarios verificaron listados de beneficiarios para priorizar hogares con mayores necesidades.
El primer cargamento llegó desde Miami con alrededor de 700 paquetes. Cada uno contiene arroz, frijoles, pasta, azúcar, aceite y conservas. También incluye jabón, detergente, lámparas solares y tabletas para purificar agua.
El envío forma parte de un programa de asistencia estadounidense valorado en 60 millones de dólares. El paquete total previsto para los próximos meses asciende a 100 millones de dólares.
Desde Washington señalaron que el canal elegido —Cáritas y la red parroquial— busca evitar desvíos y garantizar que los suministros lleguen directamente a la población.
El régimen cubano autorizó el ingreso de la ayuda. Sin embargo, según el documento, cuestionó la política estadounidense y responsabilizó a las sanciones por las dificultades actuales. Washington sostiene que la asistencia va dirigida a la población, no al aparato estatal.
La isla atraviesa una de sus peores crisis económicas en décadas: apagones prolongados, escasez de alimentos y medicamentos, problemas de transporte y emigración masiva.
Lectura editorial. El mecanismo elegido importa tanto como el monto. Canalizar la ayuda a través de la Iglesia Católica —y no del Estado cubano— es una decisión deliberada: pone el recurso en manos de la sociedad civil y cortocircuita al régimen como intermediario. Es libre empresa de la solidaridad frente a la burocracia del partido. La pregunta que queda abierta: si 60 millones de dólares en asistencia directa pueden aliviar el daño, cuánto más podría lograr Cuba con mercados abiertos y gobierno limitado.


