ARGENTINA (Pulso) — El ministro Luis Caputo visitó este miércoles el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en Palermo. Llegó pasadas las 12. Fue recibido por el presidente de la SRA, Nicolás Pino, y por el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta.
Confirmado. Caputo descartó anuncios para el domingo. «No hay que esperar ningún anuncio en particular», dijo ante la prensa. La declaración apaga las expectativas del sector agropecuario.
El campo aguardaba, en particular, una rebaja de retenciones a la carne vacuna de novillo. Ese producto tributa actualmente el 5%. Caputo fue directo: «No, el domingo no».
El ministro recordó que los últimos anuncios ocurrieron hace dos meses. En mayo, Milei redujo derechos de exportación para trigo y cebada, del 7,5% al 5,5%. Esa medida entró en vigor en junio. También anunció una reducción gradual para la soja desde enero próximo. Al día siguiente, Economía amplió ese esquema al maíz, el girasol y el sorgo.
Caputo dejó abierta la puerta para el futuro. «En la medida que el superávit económico dé más margen, ojalá podamos seguir bajando», afirmó. La condición es fiscal: primero el equilibrio, luego el alivio.
El ministro también defendió el rumbo general. Dijo que «la economía está creciendo desde hace 26 meses consecutivos, cosa que no pasaba hace más de 15 años». Destacó además la mejora en calificaciones de riesgo país como señal de «cambio estructural».
Nota de contexto: el año pasado Caputo también enfrió expectativas antes de la Rural. Milei igual anunció rebajas de retenciones para granos y carnes en esa ocasión.
Lectura editorial. El mensaje de Caputo es coherente con la lógica del ajuste: primero el superávit, después los beneficios. Esa disciplina fiscal es exactamente lo que diferencia al actual gobierno de dos décadas de populismo que gravó al campo como caja permanente del Estado. El sector agropecuario —motor de divisas— merece alivio tributario. Pero el orden de las prioridades importa. Sin superávit sostenido, cualquier rebaja de retenciones corre el riesgo de revertirse. La paciencia del campo, por ahora, financia la estabilidad de todos.


