MÉXICO (Pulso) — Mazatlán, Sinaloa. Elementos de la SSPC, la FGR, la Semar y el INM detuvieron a Janero Van «N», ciudadano estadounidense señalado como presunto integrante de Los Chapitos.
El secretario Omar García Harfuch confirmó la captura. «El individuo es requerido por autoridades de Estados Unidos por tráfico de estupefacientes en Michigan y está vinculado al Cártel de Sinaloa, facción Chapitos», declaró según el documento oficial.
Estados Unidos había emitido una orden de búsqueda contra él. La operación fue posible, según la SSPC, por cooperación internacional e intercambio de información con la DEA.
Los Chapitos es la facción del Cártel de Sinaloa liderada por hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán, preso en máxima seguridad en Estados Unidos. Washington designó al Cártel de Sinaloa como organización terrorista.
Desde 2024, Los Chapitos libra una guerra interna contra la facción de Los Mayos. Ese conflicto ha dejado más de 3 mil asesinatos en Sinaloa, según la fuente. El Gobierno federal ha incrementado su despliegue militar en la entidad.
La detención ocurre en un momento de tensión bilateral. El director de la DEA, Terry Cole, afirmó recientemente que existe una «conexión mortal» entre los cárteles y autoridades mexicanas. La presidenta Claudia Sheinbaum respondió pidiéndole que se enfoque en el trabajo pendiente de su agencia.
Lectura editorial. La captura de un nacional estadounidense operando para Los Chapitos subraya la penetración del crimen organizado más allá de fronteras. La cooperación con la DEA produjo resultados concretos — lo que hace más llamativo el rechazo de Sheinbaum a las advertencias de Cole. El aparato de seguridad mexicano entrega un detenido a Washington mientras el gobierno minimiza la denuncia de vínculos entre cárteles y autoridades. La contradicción no es menor.


