ARGENTINA (Pulso) — El cantante brasileño de música country João Bueno fue excluido del festival de San Juan en Buenos Aires. El evento estaba programado para el 25 de julio en un teatro de La Boca.
Todo comenzó tras la derrota de Argentina frente a España en Nueva Jersey. Bueno publicó en Instagram: «Perdieron las Malvinas, perdieron a Diego y perdieron la copa». La historia estuvo activa menos de una hora, según el propio artista.
Días después, Bueno publicó un descargo. Reconoció haber «pasado el límite al mencionar la Guerra de Malvinas». Alegó que actuó «en un momento de mucha bronca e impulsividad». Atribuyó su reacción a «numerosos mensajes de xenofobia y racismo contra brasileños» que recibió previamente, incluyendo, según dijo, quema de la bandera brasileña.
«Entendí que había ido demasiado lejos», escribió. Subrayó que vive y trabaja en Argentina y que el país «lo recibió». Pidió disculpas «especialmente a quienes se sintieron ofendidos por la referencia a la Guerra de Malvinas».
La disculpa no fue suficiente. La Asociación de Mujeres y Madres Brasileñas en Argentina (AMMBRAR), organizadora del festival, emitió un comunicado. Según el documento, la entidad expresó «profundo pesar» y pidió disculpas al pueblo argentino. «João Bueno ha sido desvinculado de la programación del evento», confirmaron. AMMBRAR también denunció haber recibido «mensajes de odio y amenazas». Por razones de seguridad, el festival fue reprogramado para una fecha aún no anunciada.
El episodio ilustra la tensión que surge cuando la rivalidad deportiva cruza líneas históricas sensibles. Malvinas no es un tema de cancha: es memoria viva para miles de familias argentinas. Que una broma impulsiva en redes derive en exclusión y amenazas cruzadas confirma que el fútbol, mal gestionado, amplifica fracturas en lugar de tender puentes. La respuesta de AMMBRAR —rápida y clara— marca el estándar correcto: responsabilidad sin ambigüedad.


