COLOMBIA (Pulso) — El abogado penalista Iván Cancino, designado ministro de Justicia por el presidente electo Abelardo de la Espriella, confirmó que el mandatario electo «mantiene su propuesta de construir en Colombia varias megacárceles como la que hizo Bukele en El Salvador». Lo dijo en entrevista con Caracol Radio.
De la Espriella ganó la segunda vuelta el 21 de junio de 2026. Su discurso central: «mano dura», lucha contra la criminalidad y reforzamiento de la justicia.
Cancino fue directo sobre el modelo salvadoreño. Bukele «no es uno de sus personajes preferidos», dijo. Pero destacó en él «la disciplina, el orden y la seguridad» transmitidos a la ciudadanía.
Sobre la megacárcel de El Salvador —el Centro de Confinamiento del Terrorismo, en Tecoluca, San Vicente—, el ministro designado fue específico: «Ese concepto de esa megacárcel me parece que se puede hacer lo mismo, pero de una manera mucho más controlada, de una manera mucho más garantista, sin perder la mano fuerte y la mano firme».
Cancino aclaró que el objetivo incluye reducir el hacinamiento actual en los centros carcelarios del país. «No para meter a todo el mundo a la cárcel, sino para tratar de alivianar también esas claras circunstancias», precisó según el citado medio.
Sobre derechos humanos, fue enfático: Colombia tiene normativa vigente sobre el sistema penitenciario. «No van a ser cárceles que violen los derechos humanos, serán modernas con programas de resocialización», afirmó.
En entrevista con Eva Rey, en el programa Me Vale, Cancino también señaló que «habrá cosas del presidente Bukele que se pueden aplicar», pero que el debido proceso se respetará.
La señal es clara para Pulso Global. Colombia elige el orden sin renunciar al Estado de derecho. El hacinamiento carcelario es un fracaso del aparato estatal de décadas. Si De la Espriella y Cancino logran construir infraestructura penitenciaria moderna, con resocialización real y sin arbitrariedades, el modelo podría demostrar que seguridad y garantías no son opuestos. El libre mercado necesita instituciones que funcionen. Eso empieza por cárceles que contengan al crimen, no que lo incuben.


