CHILE (Pulso) — El canciller Francisco Pérez Mackenna se reunió con Marco Rubio. La calificó como «una reunión estupenda, muy buena y franca».
El ministro fue directo sobre el daño acumulado. «En el gobierno anterior nos habíamos alejado de lo que había sido tradicionalmente la política de Estado», declaró. «Los comentarios del gobierno anterior nos fueron alejando un poco de la relación histórica que siempre hemos tenido con Estados Unidos».
En la agenda figuraron seguridad, crecimiento económico y la iniciativa Choose Chile. Según Pérez Mackenna, Rubio «lo encontró súper creativo».
Sobre el peso real de EE.UU., el canciller entregó cifras concretas. «Estados Unidos es segundo en materia de comercio exterior, pero también es segundo en materia de inversión aquí en nuestro país. Es primero en intercambio de servicios, y primero como proveedor de tecnología». Conclusión del propio ministro: EE.UU. es «probablemente el principal socio nuestro» desde el punto de vista estratégico.
China no quedó fuera del análisis. Pérez Mackenna la definió como «un tremendo socio», pero encuadró la relación entre ambas potencias como «complementarias más que competencia». También mencionó a la India como nueva alternativa de diversificación.
En aranceles, el canciller confirmó que las negociaciones con Washington siguen abiertas. «Lo estamos haciendo juntos», dijo, junto a una delegación de exportadores. El polémico cable submarino entre China y Chile no fue tema en la reunión, según descartó la autoridad.
Lectura editorial. El giro es significativo. Chile recupera la brújula de su política exterior hacia su socio estratégico más completo: el que lidera en servicios, tecnología e inversión. La libre empresa chilena necesita certeza jurídica y acceso a mercados; Washington, no Beijing, ofrece ese marco. El costo de años de retórica izquierdista en política exterior lo pagaron los exportadores. La factura llegó; ahora toca reparar el vínculo.


