MEXICO (Pulso) — Felipe Calderón habló este jueves en Madrid. Lo hizo ante el Libertas Forum del Partido Popular Europeo.
Su diagnóstico fue directo. México tiene «ya un problema parecido al de Venezuela», afirmó. Según el expresidente, «el populismo venezolano destruyó la economía, destruyó el poder judicial y se apoderó de las elecciones». México «va en la misma vía», dijo.
Calderón describió a México como «una potencia enorme». Pero advirtió que «ahora se le complican los acuerdos comerciales con Estados Unidos». Atribuyó eso a que la administración Trump «desgraciadamente no prefiere la libertad económica irrestricta».
Sobre la reforma al Poder Judicial, fue contundente. Tras las elecciones populares a jueces y magistrados, «entraron a la lista abogados leales al Gobierno, incluyendo abogados de narcotraficantes», según sus palabras. «Si tú eres un abogado destacado, no entras a la lista», añadió. La pregunta que lanzó al foro: «¿Quién va a proteger los derechos de los ciudadanos?»
Desde un video, el expresidente argentino Mauricio Macri denunció que la izquierda «abraza un populismo que debilita las instituciones, manipula la verdad y corrompe nuestra sociedad». Llamó a «no ser neutrales frente a las dictaduras» y citó a Cuba, Venezuela y Nicaragua como ejemplos de «violación sistemática de los derechos humanos».
Mariana Gómez, presidenta de la ODCA, cerró el bloque de conclusiones. Habló de «el avance del autoritarismo en algunos sitios». Exigió elecciones «libres y transparentes» en Venezuela y la liberación «inmediata» de presos políticos.
Lectura editorial. Lo que ocurrió en Madrid no es un acto nostálgico de expresidentes. Es una señal de alarma con nombre y apellido: reforma judicial, lealtades políticas y acceso al poder sin contrapeso. Cuando el aparato estatal diseña quién imparte justicia, el ciudadano y la empresa privada pierden su único árbitro neutral. Esa es la lección venezolana. Y según quienes la vivieron de cerca, México ya comenzó a leerla.


