ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires implementó un nuevo esquema para licencias profesionales de conducir. El costo pasó de $22.000 a aproximadamente $300.000, según denunciaron Santiago y Manuel Passaglia.
Santiago es intendente de San Nicolás de los Arroyos. Manuel es diputado bonaerense. Ambos pertenecen al partido HECHOS.
El incremento equivale al 1.264%, según la cifra que ellos mismos calcularon y difundieron en redes sociales.
El nuevo esquema fue puesto en marcha junto a la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y el Sindicato de Camioneros. Alcanza a las licencias de clases C, D y E. Esas categorías habilitan carga, transporte de pasajeros y maquinaria especial.
Antes, el trámite se realizaba en dependencias municipales. Ahora, los aspirantes deben concurrir a prestadores externos registrados por la ANSV para evaluaciones psicofísicas y capacitaciones. Luego completan la emisión en el municipio.
Según los Passaglia, «las sedes dispuestas por la ANSV» serían las del Sindicato de Camioneros. Eso concentraría el cobro de aranceles en la estructura gremial liderada por la familia Moyano. La ANSV no emitió respuesta pública a las críticas al cierre de esta nota.
Los afectados incluyen colectiveros, transportistas, conductores de ambulancias, taxistas, remiseros y choferes de plataformas como Uber, según enumeraron los legisladores.
«El carnet profesional no es un trámite más, es la herramienta de trabajo de miles de bonaerenses», afirmaron los Passaglia, según el documento publicado en sus cuentas de X.
Lectura de la casa. Un aumento de 1.264% sobre un trámite obligatorio para trabajar es, en los hechos, un impuesto encubierto al trabajador de menor escala. Que las únicas sedes habilitadas sean, según la oposición, las del sindicato Camioneros agrega una dimensión más grave: el aparato estatal provincial actuaría como canalizador de renta hacia una estructura gremial de poder conocido. Libre empresa y mérito exigen lo contrario: trámites baratos, competidos y cerca del ciudadano. Aquí ocurrió lo opuesto.


