COLOMBIA (Pulso) — Bucaramanga, 14 de julio. Cientos de velas blancas iluminaron la calle 67 con carrera 12 del barrio La Victoria. La comunidad despidió a Johan Sebastián Durán Guerrero, 26 años, abatido el 13 de julio en Biddeford, Maine.
El ICE sostuvo que sus agentes buscaban a un migrante con orden de deportación. Según la versión oficial, Durán Guerrero intentó usar su vehículo como arma al tratar de escapar. Eso motivó los disparos.
La evidencia audiovisual contradice ese relato. Registros de cámaras de seguridad y videos de residentes de Biddeford muestran el carro avanzando despacio. Un agente intenta abrir la puerta del conductor momentos antes de las detonaciones.
El giro decisivo llegó del senador estadounidense Angus King. Confirmó que Johan Sebastián no era el sujeto contra quien iba dirigida la orden de captura. Los primeros reportes gubernamentales resultaron erróneos.
Durán Guerrero había emigrado hace tres años junto a su compañera y su hija. En Maine tenía dos empleos: repartidor y otro trabajo adicional. Había adquirido un vehículo. Antes de partir, prestó servicio militar en el Batallón Guardia Presidencial durante el gobierno de Iván Duque, según vecinos.
Sus allegados abrieron una campaña en GoFundMe para cubrir costos funerarios, repatriación y acciones jurídicas. La campaña superó los 100.000 dólares mediante aproximadamente 1.800 donaciones.
En desarrollo.
Lectura editorial. Un operativo migratorio ejecutó a un hombre que no era su objetivo. Eso no es un error administrativo: es una falla letal del aparato estatal. La pregunta que queda sin respuesta es qué controles internos del ICE fallaron antes del primer disparo. La familia de Johan Sebastián merece esa respuesta, no solo condolencias.


