BRASIL (Pulso) — Un tribunal penal de São Paulo condenó a Audato e Ieda Denardi a 50 días de prisión. El cargo: «negligencia intelectual».
Las hijas tienen 11 y 15 años. Ambas son pianistas avanzadas y manejan varios idiomas, según relataron los padres.
El fallo señala que los menores no recibieron contenidos de «educación sexual y de género» ni de «tolerancia y diversidad». También cita como elemento de «preocupación» la preferencia de las niñas por música religiosa y clásica sobre géneros como el trap o el sertanejo.
La familia comenzó la educación en casa en 2020, durante la pandemia. En 2022 formalizaron la salida del sistema escolar. Poco después llegaron las visitas de funcionarios estatales y las presiones para reincorporar a las menores.
La defensa presentó más de 3.000 páginas de documentación. Un psicólogo educativo independiente concluyó que las niñas no mostraban signos de negligencia y se desarrollaban de forma adecuada en lo social y lo académico. Los propios fiscales del Estado recomendaron la absolución. El juez desestimó ambas posturas y avanzó con la condena.
La abogada defensora Isabel Monteiro afirmó que el juez tomó «una decisión ideológica al condenarlos», según declaraciones recogidas por el expediente. Audato Denardi sostuvo: «El Estado no puede cambiar la ley basándose en la ideología».
Los Denardi permanecen en libertad mientras la Séptima Sala Penal del Tribunal de Justicia de São Paulo revisa la sentencia. El caso es descrito como inédito en Brasil por su carácter penal y por los motivos invocados.
El fallo expone con crudeza hasta dónde puede llegar el aparato estatal cuando decide sustituir a los padres en la formación de sus hijos. Que la fiscalía y el perito independiente coincidieran en la absolución y el juez igual condenara no es un detalle menor: revela una voluntad ideológica que sobrepasó la evidencia. La libertad de educar —derecho anterior al Estado— está en juego en São Paulo. El tribunal de apelación tiene la palabra.


