ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Miami, Florida. Ball & Chain, el bar del barrio Little Havana, figura en la más reciente lista de los mejores bares de Estados Unidos publicada por la revista Esquire. Es el único establecimiento de Florida en la selección.
La revista destaca su historia. El edificio data de 1935. Abrió antes de que la calle donde se ubica recibiera su nombre actual: la calle 8. A lo largo de las décadas recibió artistas, pero también contrabandistas, jugadores y elementos del crimen organizado, según recoge la fuente.
En la década de 1950 fue adquirido por Ray Miller y Henry Schechtman, entre otros. Según la fuente, Miller era un delincuente y organizador del sindicato de camioneros. Schechtman operaba al margen de la ley: traficaba alcohol robado y cigarrillos, y fue arrestado por robo.
Pese a ese historial, el bar ganó relevancia por sus espectáculos con artistas afroamericanos y sus sesiones de improvisación abiertas al público.
A finales de los años 50, una gran afluencia de cubanos que huían de la dictadura de Fulgencio Batista se instaló en el barrio. Para los años 60 la zona ya era conocida como Little Havana. Ball & Chain conserva hoy esa identidad: ofrece clases de salsa gratuitas, lunes de Mambo, gastronomía y cócteles cubanos.
Esquire recomienda específicamente sus mojitos: «Los mojitos de Ball & Chain siempre relajan las articulaciones. Imprescindible, porque la banda lo está dando todo», cita el artículo. El bar cuenta además con un escenario exterior en forma de piña.
En la primera década del siglo XXI, el grupo Barlington realizó una inversión inmobiliaria en Little Havana y emprendió una extensa renovación del edificio.
Lectura editorial. El reconocimiento a Ball & Chain ilustra algo que Miami entiende bien: la libre empresa y la identidad cultural no se excluyen. Un barrio construido por exiliados cubanos que huían del comunismo produce hoy uno de los mejores bares del país. El mercado, la historia y la música hacen lo que ninguna política cultural podría ordenar.


