ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Un informe del Atlantic Council concluyó que la estrategia de seguridad impulsada por la administración Trump logró frenar el avance de China en América Latina y el Caribe.
Según el documento, las medidas adoptadas fortalecieron la posición de Washington frente a la influencia económica, comercial y geopolítica de Beijing en el hemisferio occidental.
El estudio identifica tres iniciativas clave. Primero: nuevos acuerdos para asegurar cadenas de suministro estratégicas. Segundo: programas de cooperación en minerales críticos. Tercero: el denominado «Escudo de las Américas», mecanismo de coordinación en seguridad contra el crimen organizado transnacional.
Estas políticas comenzaron a limitar la presencia china en puertos, telecomunicaciones, energía e infraestructura, según el informe. Varios gobiernos latinoamericanos reforzaron además su cooperación con Washington en defensa e inteligencia.
El documento advierte, sin embargo, que Beijing mantiene inversiones significativas en minería, energía y transporte. China sigue siendo uno de los principales socios comerciales de numerosos países de la región. El Atlantic Council subraya que Estados Unidos deberá mantener presencia activa para consolidar los avances.
Para el centro de estudios, la competencia entre Washington y Beijing se convirtió en uno de los principales ejes geopolíticos del continente. Mientras Washington refuerza alianzas mediante acuerdos de seguridad, Beijing utiliza créditos y proyectos de infraestructura para ampliar su influencia política.
Desde Pulso Global, el informe confirma lo que el libre mercado y la soberanía regional exigen: una presencia activa de Estados Unidos como contrapeso a un régimen que no ofrece inversión neutral, sino dependencia. El «Escudo de las Américas» y los acuerdos en minerales críticos son exactamente el tipo de política de resultados que la región necesita. La advertencia del Atlantic Council es clara: la ventana no permanecerá abierta sola.


