VENEZUELA (Pulso) — Armando Armas regresó a Venezuela tras más de seis años fuera. Lo hizo convencido de que «la ventana está abierta».
En una entrevista con El Nacional, el diputado de Voluntad Popular por Anzoátegui y presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional de 2015 pidió una Asamblea Nacional Constituyente. También respaldó el plan de Rubio.
Armas dijo que en Venezuela «no hay democracia». Añadió que sí existe «una ventana de oportunidad para abrirle las puertas a una democracia».
El dirigente admitió además que cabildeó a favor de la captura de Maduro. Afirmó que regresó al país para ayudar a convertir esa ventana en una realidad.
El exiliado también relató que vendió su apartamento y su carro para sostenerse fuera del país. Dijo que en Italia trabajó como mesonero y recolector de uvas y olivas.
La pieza deja una señal política clara: la oposición apuesta a reabrir el tablero con una Constituyente, mientras el país sigue atrapado en el cierre institucional. La discusión no es menor. Se trata de quién define las reglas y bajo qué legitimidad.
Para los venezolanos, el punto de fondo sigue siendo el mismo. Sin instituciones creíbles, no hay inversión segura, ni propiedad resguardada, ni libertad política durable. Cualquier salida que no corrija ese vacío solo prolonga el deterioro del Estado de derecho.
La presión externa puede abrir espacios. Pero la recuperación real exige reglas estables, competencia auténtica y un poder sometido a límites. Ese es el terreno donde se juega la República.

