ARGENTINA (Pulso) — El Gobierno argentino analiza reemplazar las PASO con un sistema de colectoras. El objetivo: eliminar o suspender las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias antes de las elecciones de 2027.
El mecanismo permitiría que distintas listas «colecten» votos para un mismo candidato presidencial. Al mismo tiempo, esas listas competirían de forma autónoma en categorías legislativas. No habría elección primaria previa.
La propuesta todavía no se volcó en un texto definitivo. Patricia Bullrich ya anticipó que no le gusta el esquema, según informó La Nación.
Cómo funcionaría
Cada frente tendría un único candidato a presidente y vicepresidente. Las listas colectoras competirían en diputados y senadores nacionales. Todo se integraría dentro de la Boleta Única de Papel (BUP), vigente a nivel nacional desde la elección anterior.
Los votos no se acumularían entre listas del mismo frente. El Gobierno rechaza la comparación con el sistema de lemas. Cada lista sería una oferta electoral autónoma.
En categorías ejecutivas gana la lista más votada. En presidencial rigen las reglas actuales: más del 45% de los votos afirmativos, o al menos el 40% con diferencia mayor a 10 puntos, evitan el ballottage.
En diputados se aplicaría el sistema D'Hondt con piso del 1,5% sobre cada lista individual. En el Senado el diseño es más complejo: la Constitución asigna dos bancas al partido más votado y una al segundo. Dispersar votos en colectoras podría dejar al frente sin bancas.
Puntos abiertos
Resta definir el límite máximo de listas internas y quién autoriza su participación. También está pendiente cómo convivir con los sistemas electorales provinciales, que el Congreso no puede modificar.
Pro y la UCR reclaman el mecanismo para preservar identidad propia. Los gobernadores aliados también exigen herramientas de competencia interna.
Lectura editorial
El sistema de colectoras es, en esencia, un instrumento para ordenar la coalición oficialista sin ceder el control de la candidatura presidencial. La libre competencia entre listas —sin acumulación de votos— es la diferencia que el Gobierno destaca frente al sistema de lemas, históricamente asociado a distorsiones electorales.
El verdadero test será el texto final. Mientras no exista, cada aliado puede leer el esquema a su favor. Eso explica tanto el interés como las resistencias.


