ARGENTINA (Pulso) — Córdoba marcó un hito en cardiología pediátrica. Profesionales del Hospital de Niños de la Santísima Trinidad colocaron por primera vez en Argentina un dispositivo bioabsorbible para tratar una coartación de aorta en un recién nacido.
El paciente: 49 días de vida, 2,2 kg de peso, proveniente de San Juan. El diagnóstico: estrechez arterial severa que impedía el flujo normal de sangre hacia los órganos inferiores.
El equipo implantó un stent modelo IBS™ Angel de 4,0 mm x 15 mm. El dispositivo se degrada dentro del organismo en un plazo de 12 meses. A diferencia de las prótesis metálicas tradicionales, permite que la arteria continúe su crecimiento normal.
El procedimiento combinó técnicas quirúrgicas y hemodinámicas. Los cirujanos abrieron la arteria carótida para introducir la prótesis directamente en la aorta. Antes, el bebé fue estabilizado en el Hospital Materno Neonatal.
Alejandro Peirone, jefe del Departamento de Cardiología del hospital, señaló: «Esta intervención se realizó por primera vez en Córdoba porque el hospital cuenta con la tecnología y la capacidad profesional necesarias para llevarla adelante.» Peirone también indicó que el Ministerio de Salud de Córdoba proveyó las herramientas necesarias.
La respuesta fue favorable. La circulación hacia riñones, intestino y miembros inferiores se restableció. El equipo interrumpió el suministro de prostaglandinas, medicamento que mantenía abierto el conducto arterial de forma provisoria.
El bebé permanece en observación. Los padres, Jonathan y Lucía, están alojados en la residencia de la Fundación Ronald McDonald, a metros del hospital.
Los especialistas prevén aplicar estos dispositivos degradables en futuros casos pediátricos que requieran intervenciones vasculares temporales.
Este resultado demuestra que la medicina de alta complejidad florece cuando la infraestructura, el talento profesional y los recursos se alinean. El caso refuerza el valor de los centros especializados y la inversión en tecnología médica: la alternativa —cirugía de tórax abierto en un paciente de poco más de dos kilos— conlleva riesgos sustancialmente mayores. Un precedente que la comunidad médica argentina ya tiene en su haber.


