COLOMBIA (Pulso) — Armenia, 28 de julio. Deportes Quindío eliminó a Deportes Tolima en la fase 1B de la Copa BetPlay. La llave terminó igualada: 2-1 para Tolima en Ibagué y 2-1 para Quindío en Armenia. Los penales definieron: 4-2 para los cuyabros.
El partido no tendría mayor controversia si no fuera por un penal cobrado sobre los 90'. El árbitro Ricardo Pabón señaló mano a favor del Quindío. Ese penal fue gol. Con ese tanto, Quindío empató la serie y la mandó a los tiros desde el punto.
El problema: según analistas arbitrales, la mano fue del atacante del Quindío, no del Tolima. La imagen de la transmisión oficial respalda esa lectura.
José Borda fue directo: «El árbitro Ricardo Pabón pitó un penal al Quindío por una mano que cometió el atacante. Como no hay VAR, no se pudo corregir el error. Lo grave es que después de esto el Tolima fue eliminado».
Andrés Grimaldos coincidió: «Mano que hubo, pero mano EN ATAQUE. En Copa no hay VAR, así que el árbitro tiene que comerse el error. ¡No hay penal!».
El técnico del Tolima, Sebastián Oliveros, reclamó en rueda de prensa. Pidió que la Copa BetPlay cuente con herramienta VAR.
El partido no contó con asistencia tecnológica. Esa ausencia fue decisiva.
Lectura editorial. La eliminación del Tolima expone una contradicción costosa: el fútbol colombiano aplica VAR en la Liga pero lo retira en torneos de copa, donde los errores son igual de definitivos. Un error no corregible no es un accidente del sistema; es el sistema. Mientras la Dimayor no extienda la tecnología a todas las competencias, seguirá exportando escándalos en lugar de fútbol.


