RUSIA (Pulso) — Confirmado. Ken Alibek, exdirector científico de Biopreparat, puso bajo la lupa la muerte de Darya Shipilova en Irkutsk.
Alibek, citado por el Daily Mail, dijo que el caso es «sumamente sospechoso». También advirtió sobre una posible variante resistente a los antibióticos.
Las autoridades rusas no confirmaron peste. Señalaron que se trató de una «neumonía de origen desconocido».
Diversos medios locales, en cambio, alertaron sobre un supuesto brote. Según esos reportes, Shipilova era trabajadora de laboratorio y murió tras ser hospitalizada el 29 de septiembre.
El exfuncionario sostuvo que la antigua Unión Soviética investigó versiones de Yersinia pestis con resistencia a antibióticos. También dijo que el caso debe observarse si aumentan los fallecidos entre personas bajo vigilancia.
Las autoridades rusas negaron que las muestras tomadas a la trabajadora revelaran microorganismos vinculados con su trabajo. También afirmaron que no se detectó ningún accidente de laboratorio con patógenos peligrosos.
Alibek cuestionó además la falta de transparencia en episodios vinculados con la investigación biológica en Rusia. Dijo que la información sobre ese caso está «completamente cerrada».
Mientras continúan las investigaciones, cientos de personas que tuvieron contacto con Shipilova quedaron bajo vigilancia. Algunas áreas vinculadas al hospital fueron restringidas.
El caso vuelve a mostrar el costo de la opacidad estatal. Cuando faltan datos claros, crece la incertidumbre sanitaria y también la desconfianza pública.
La prioridad debería ser la verificación abierta y el control estricto de riesgos. En materias biológicas, el secreto burocrático no protege al ciudadano: lo expone.