ARGENTINA (Pulso) — La final de la Copa Mundial de Fútbol 2026 dejó una polémica fuera del campo. El actor Samuel L. Jackson reposteó en sus historias de Instagram una publicación de la cuenta SEC Black Alumni Network. El contenido tildaba a Argentina de «uno de los países más racistas del mundo».
La imagen mostraba al personaje de Stephen —el esclavo colaboracionista que Jackson interpretó en Django Unchained— vistiendo la camiseta de la Selección Argentina. El texto pedía a la comunidad negra no alentar al equipo albiceleste. Acusaba al país de sostener un racismo histórico.
La actriz Bárbara Lombardo respondió directamente. Lo hizo en inglés, en los comentarios de una foto que Jackson había subido desde el estadio durante el torneo. El mensaje cosechó miles de «Me gusta».
«Mr. Jackson, no sé qué experiencias lo llevaron a creer que Argentina es uno de los países más racistas del mundo», escribió Lombardo, según la fuente. «Lamento sinceramente si alguien de mi país alguna vez lo hizo sentir discriminado», agregó.
La actriz cuestionó además el juicio a distancia: «Imagino que nunca visitó Argentina, porque si lo hubiera hecho, creo que habría conocido gente cálida, amable y acogedora». Reconoció imperfecciones del país, pero remarcó: «Es injusto definir a todo un país por las acciones de unos pocos».
Lombardo no estuvo sola. El músico Carli Jiménez y el cronista Javier Fabracci sumaron críticas al actor, según la misma fuente.
Confirmado. En desarrollo.
El episodio ilustra un patrón conocido: la condena colectiva a una nación entera basada en señalamientos sin verificación directa. Jackson reposteó una acusación de terceros; no presentó evidencia propia. Frente a eso, Lombardo eligió el debate abierto sobre el silencio. Ese es el camino correcto. Generalizar sobre millones de personas desde una pantalla no es activismo: es el mismo prejuicio que dice combatir.



