VENEZUELA (Pulso) — Funcionarios del Cicpc esclarecieron el homicidio de Britanny Alexandra Zarismar Velásquez, de 20 años. El cuerpo apareció enterrado dentro de la vivienda familiar. La dirección quedaba en el barrio Araguaney, sector 3, parroquia Acarigua, municipio Páez, estado Portuguesa.
El principal sospechoso es Alexander Sadel Zárate Pérez, de 63 años, abuelo de la víctima. Fue detenido tras las pesquisas. El director del Cicpc, Douglas Rico, confirmó la detención según información divulgada por el organismo.
El sexagenario había denunciado la desaparición de su nieta el 8 de julio. Esa denuncia abrió las investigaciones. Durante las inspecciones, los peritos detectaron señales de remodelación reciente en la vivienda. Allí encontraron el cadáver.
Según las averiguaciones del Cicpc, el sospechoso habría actuado motivado por celos. Presuntamente no aceptaba que su nieta llevara una vida independiente. Tras causarle la muerte, habría ocultado el cuerpo. Luego solicitó ayuda a Josué Ramón Torrelles Silva, de 51 años, para reparar el espacio donde fue sepultado el cuerpo. El objetivo, según el Cicpc, era evitar ser descubierto.
Torrelles Silva también quedó implicado en el caso. Ambos fueron puestos a la orden del Ministerio Público. La fiscalía continuará las actuaciones para determinar responsabilidades penales.
El caso expone una realidad que el Estado venezolano no puede ignorar: el femicidio ocurre también dentro del núcleo familiar. La víctima tenía 20 años y buscaba vivir de forma autónoma. Esa autonomía le costó la vida. El aparato institucional actuó y detuvo a los sospechosos. Pero la pregunta de fondo persiste: cuántos casos similares permanecen sin resolver en un país donde el acceso a la justicia sigue siendo frágil.


