COLOMBIA (Pulso) — El presidente electo Abelardo De la Espriella confirmó que no ejercerá sus funciones desde la Casa de Nariño. Dividirá su despacho entre el Palacio de San Carlos en Bogotá y una sede en Barranquilla. Desde allí realizará incluso consejos de ministros.
Las obras ya arrancaron. En las instalaciones de la Segunda Brigada del Ejército, en el barrio Paraíso —conocido como Batallón Paraíso, cerca de la Vía 40—, se adecúa la infraestructura como sede presidencial. El Palacio de la Aduana, en el centro de Barranquilla, también figura como opción.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, lo confirmó. «Vamos a apoyar a la presidencia de la República, en la construcción de la sede de nuestro presidente Abelardo de la Espriella para que tenga donde despachar aquí en nuestra ciudad de Barranquilla», declaró según la fuente.
El esquema va más lejos. De la Espriella anunció sedes adicionales en Medellín y Cali. Además, promoverá un acto legislativo para que Barranquilla sea reconocida constitucionalmente como «capital alterna» de Colombia. La Casa de Nariño, en tanto, avanza hacia convertirse en museo abierto al público, tarea asignada a la ministra de Cultura designada, Paola Holguín.
El reto logístico es real. La mayoría de los ministerios opera en el mismo sector del centro bogotano donde está la Casa de Nariño. Esa cercanía física desaparece con el nuevo esquema. El politólogo Felipe Murillo, de la Universidad EAFIT, señaló —según El Colombiano— que esto no representa, en sentido estricto, una descentralización del poder: no se transfieren funciones formales a la Alcaldía de Barranquilla ni se crean dependencias subordinadas del Ejecutivo en las regiones.
Pulso Global observa: la apuesta territorial de De la Espriella es una señal clara de ruptura con el centralismo bogotano que ha concentrado históricamente el poder y el gasto público. Una presidencia más cercana a los puertos y a la actividad productiva del Caribe apunta en la dirección correcta. El verdadero examen será la coordinación efectiva del gabinete a distancia —y que el costo de las nuevas sedes lo justifique el contribuyente con resultados de gobierno, no solo con simbolismo.


