COLOMBIA (Pulso) — Abelardo De La Espriella habló este domingo a los colombianos. Hizo varios anuncios sobre su futura administración. Asume el cargo el próximo 7 de agosto.
Primero: designará un gerente especial para Bogotá. Su función será enlazar los asuntos pendientes que dejó el gobierno de Gustavo Petro. «Yo pondré un equipo especial bajo la batuta de un gerente especial, que ponga al día todas las ejecuciones que Bogotá no ha recibido de la Nación», declaró según la fuente.
Segundo: presentará ante el Congreso un proyecto de acto legislativo. El objetivo es que Barranquilla sea reconocida constitucionalmente como capital alterna de Colombia. «No se trata de trasladar la capital del país», aclaró. Se trata, dijo, de gobernar desde cada rincón del territorio.
Barranquilla funcionaría como sede permanente de la presidencia. Desde allí pretende despachar, realizar consejos de ministros y recibir delegaciones nacionales e internacionales.
También envió un mensaje directo al alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán. Le reiteró apoyo para los cuatro años de su mandato. Mencionó prioridades: seguridad, transporte masivo y movilidad. «Ustedes no están solos», afirmó, según la fuente.
Finalmente anunció el fin de «las venganzas políticas en contra de los gobiernos regionales».
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El contraste con la gestión saliente es el eje del mensaje. El aparato estatal concentrado en Bogotá dejó deudas de ejecución con la propia capital: eso lo reconoce el presidente electo como punto de partida.
La apuesta por Barranquilla no es solo simbólica. Descentralizar la sede del poder favorece la inversión regional y rompe la lógica de gobierno desde el centro. Para Pulso Global, ese principio —gobierno limitado y cercano al ciudadano— es exactamente la dirección correcta.


