COLOMBIA (Pulso) — Bogotá — Confirmado. Abelardo de la Espriella anunció una reforma profunda del servicio exterior colombiano. Entrará en vigor tras su posesión el 7 de agosto.
Los puntos centrales son tres. Primero: cierre de 14 embajadas. Segundo: eliminación de cerca de 15 consulados. Tercero: unificación de misiones diplomáticas en capitales clave.
En París, la embajada ante Francia y la misión ante la Unesco se fusionarán en una sola. En Roma, la embajada en Italia y la representación ante la FAO quedarán bajo un único embajador. Según De la Espriella: «Un solo embajador cumplirá y ejercerá todas esas representaciones en un mismo país».
En geopolítica, el giro es radical. El presidente electo suspendió la apertura de la embajada en Palestina —prevista por el gobierno saliente— y anunció la reapertura de la sede colombiana en Jerusalén. Además, declaró el quiebre de relaciones con Cuba y Nicaragua. «En mi gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías», afirmó según el anuncio.
Como contrapartida, se abrirá una nueva representación en Nigeria, con criterios de rentabilidad comercial.
Durante los primeros 100 días, una auditoría técnica revisará toda la red diplomática restante. «Cada peso que ahorremos en burocracia será un peso que podremos invertir en seguridad, salud, educación, infraestructura», declaró el mandatario electo según la fuente.
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Pulso Global observa: la reforma apunta al corazón del problema. El aparato diplomático heredado de Petro creció con lógica ideológica, no comercial. Cerrar sedes que no generan retorno para el contribuyente y abrir una en Nigeria —economía clave de África— es exactamente la inversión de prioridades que Colombia necesitaba. El reloj corre desde el 7 de agosto.


