ARGENTINA (Pulso) — Veinticuatro premios Nobel y referentes científicos internacionales dirigieron una carta al presidente Javier Milei. También va dirigida al jefe de Gabinete y a las autoridades del área.
El documento diagnostica un «colapso» del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Según los firmantes, la situación empeoró respecto de la carta de 2024, cuando 68 Nobel alertaron sobre un «peligroso precipicio».
Los números del documento. La inversión nacional en Ciencia y Técnica cayó al 0,14% del PBI, según afirma la carta. Desde diciembre de 2023, el sistema perdió cerca de ocho trabajadores por día entre investigadores, becarios, técnicos y personal de apoyo.
Entre los firmantes figuran Steven Chu, exsecretario de Energía de Estados Unidos y Nobel de Física. También Françoise Barré-Sinoussi, reconocida por el descubrimiento del VIH. Y Victor Ambros, Nobel de Medicina 2024.
Organismos mencionados. La carta cita recortes o cierres en el INTA, el Instituto Nacional del Cáncer, el INA, el Inmet y áreas del Anmat. También menciona despidos en la CNEA y el despido de 379 trabajadores en el Conicet, según el texto.
Los firmantes señalan además la paralización del reactor nuclear Carem, la planta de radioisótopos del RA-10 y el Radiotelescopio Chino-Argentino. Los Proyectos PICT —principal herramienta de financiamiento— también habrían sido paralizados. El instrumento anunciado para reemplazarlos nunca se implementó, sostiene la carta.
Las universidades nacionales concentran cerca del 80% de la investigación científica argentina, según el documento. Los firmantes advierten que los recortes comprometen laboratorios e institutos y frenan la formación de nuevos investigadores.
Lectura de Pulso Global. La presión internacional es legítima: la ciencia aplicada —nuclear, satelital, agropecuaria— es infraestructura productiva, no gasto ideológico. El ajuste fiscal de Milei tiene fundamentos sólidos; la pregunta es si los cortes discriminan entre burocracia prescindible y capacidad estratégica real. Perder décadas de capital científico tiene un costo para el contribuyente futuro que ninguna planilla de corto plazo captura. El Gobierno deberá responder con datos, no con silencio.


