ARGENTINA (Pulso) — El canciller Pablo Quirno celebró el lunes por la noche el triunfo de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta electoral en Brasil. Dijo que abre «la posibilidad de consolidar un giro político de alcance histórico en la región».
Lo hizo durante la cena por el 48° aniversario del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, en La Rural. Allí también volvió a defender la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.
Quirno sostuvo que el Gobierno británico «se niega a entablar negociaciones» y que adopta medidas unilaterales sobre recursos naturales y espacios marítimos en disputa. Mencionó el proyecto Sea Lion, impulsado por Navitas y Rockhopper.
Según dijo, el avance de ese proyecto «compromete los recursos no renovables de la plataforma continental argentina». También afirmó que la Argentina recurrió al arbitraje previsto en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
El canciller agregó que Halliburton ya confirmó que ni ella ni sus filiales trabajarán en Sea Lion. También señaló que las cotizaciones de Navitas y Rockhopper retrocedieron en septiembre.
A eso sumó denuncias penales y procedimientos sancionatorios contra las empresas y sus directivos. Frente al embajador británico, David Cairns, Quirno defendió la vía institucional y dijo que la confiabilidad se demuestra al honrar compromisos internacionales.
En términos políticos, el mensaje fue doble. Quirno celebró un avance electoral que fortalece a la derecha regional. Y volvió a endurecer el frente externo sobre Malvinas, con costos potenciales para empresas, diplomacia y comercio.
La señal importa por el marco que deja. El Gobierno busca combinar afinidad ideológica en la región con una posición dura en soberanía y recursos. Para esa agenda, el orden jurídico y la defensa de la propiedad sobre los recursos no son un detalle: son el centro del mensaje.