BRASIL (Pulso) — Confirmado. Sérgio Moro fue elegido este domingo gobernador del estado de Paraná, en Brasil.
El exjuez, hoy senador, obtuvo poco más del 50% de los votos. Gobernará durante cuatro años uno de los estados más ricos del país, en el sur de Brasil.
Moro se dijo «entusiasmado» tras votar por la mañana. También calificó su campaña como «propositiva», según declaró a los medios.
Su candidatura contó con el apoyo de Flávio Bolsonaro, aspirante presidencial. Entre sus propuestas destacan la creación de una agencia anticorrupción, la reducción de impuestos y el fortalecimiento del combate al narcotráfico.
Moro ganó notoriedad como juez instructor del caso Lava Jato. Ese proceso investigó un esquema de corrupción y desvío de dinero ligado a Odebrecht y varios partidos políticos.
En ese marco, condenó en 2017 a Lula a nueve años de prisión por corrupción. La sentencia fue luego ratificada por tribunales superiores. Lula pasó 580 días en prisión, antes de que la Corte Suprema anulara todo el proceso.
Lula sigue enfrentado con Moro. Hace pocos días lo llamó «canalla» en una entrevista con un pódcast.
En 2018, Moro dejó la carrera judicial para ser ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Salió luego de forma abrupta tras un desacuerdo. En 2022 fue elegido senador. Desde allí se volvió uno de los principales críticos del gobierno de Lula en el Congreso.
La señal política es clara. Un dirigente asociado a mano dura judicial y baja de impuestos gana poder territorial. Eso importa para el contribuyente, para la seguridad y para el orden institucional.
También pesa el mensaje contra la impunidad. La agenda de Moro pone en primer plano anticorrupción, menos carga fiscal y presión contra el narcotráfico. Ese paquete suele chocar con la burocracia y con el gasto político improductivo.
Paraná queda ahora como un laboratorio relevante dentro de Brasil. Si cumple, el premio será para la libre empresa y el orden. Si falla, el costo lo absorberá la economía regional y, otra vez, el ciudadano común.