Confirmado. La Corte Suprema funciona con tres miembros sobre cinco. Las dos vacantes quedaron postergadas para 2027.
La salida de Elena Highton de Nolasco, el 1° de noviembre de 2021, dejó al tribunal integrado solo por varones. Según la columna de Alejandra Lázzaro, en más de 160 años de historia apenas tres juristas llegaron a la Corte.
Margarita Argúas fue designada en 1970, durante un gobierno de facto. Ya en democracia, Carmen Argibay y Highton integraron el tribunal desde mediados de la década de 2000. Después, la muerte de Argibay en 2014 y la renuncia de Highton en 2021 devolvieron al máximo tribunal a una composición sin mujeres.
Lázzaro recuerda que en 2003 el decreto 222 fijó como criterio orientador la diversidad de género, especialidad y procedencia regional. En junio de este año, el decreto 467 eliminó ese artículo. También señala que algunas gobernaciones impulsan en el Senado a un candidato que ya había sido rechazado.
La autora cita además el último Mapa de Género de la Oficina de la Mujer de la propia Corte. Allí, las mujeres son el 54% del personal de la Justicia nacional y federal, pero apenas el 24% de las camaristas. La brecha, afirma, se mantiene estable desde 2011.
La discusión importa por algo más que representación. Una Corte sin mujeres no solo envía una señal pobre sobre la igualdad ante la ley. También achica la legitimidad de un tribunal que decide sobre la vida de todos los argentinos.
La postergación abre una ventana. Si el Senado va a negociar una Corte, debería hacerlo con criterio, mérito y transparencia. El poder judicial no puede seguir funcionando como reparto político. La independencia y la diversidad también son parte del orden institucional.