ARGENTINA (Pulso) — Alejandro Domínguez lanzó el desafío este miércoles en redes sociales. Dijo que a Lionel Messi «lo único que le falta es jugar la Libertadores».
El presidente de la Conmebol grabó el video el martes. Fue cuando coincidió con Messi en su partido de despedida de la selección argentina en el estadio Monumental de Buenos Aires.
«¿Me agarrás el desafío?», preguntó Domínguez entre risas. Messi guardó silencio ante la propuesta.
El capitán albiceleste cerró su etapa con un gol de penalti y dos asistencias. Argentina venció 3-0 a Benín.
La escena deja una postal política y deportiva para la región. La Conmebol usa la figura más potente del fútbol sudamericano para empujar su torneo insignia.
También refuerza una idea simple: la Libertadores sigue siendo un activo central de la industria del deporte en América del Sur. Para clubes, patrocinadores y organizadores, esa marca vale más cuando se la vincula con Messi.
Para el aficionado, el mensaje es claro. La competencia regional busca prestigio, atención global y más valor comercial. El motor sigue siendo el mismo: estrellas, audiencia y dinero privado, no burocracia.