COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. En el Pacto Histórico hay mensajes de unidad, pero también señales de tensión interna.
La representante Luz Verónica Estrada dijo que en la bancada hay diferencias de opinión. A la vez, admitió errores en las réplicas a las alocuciones presidenciales. Miguel Ángel Grisales también habló de «disensos» y no de divisiones.
Grisales reconoció además que fue «desafortunada» la votación en la Comisión de Acusaciones sobre Álvaro Uribe. También defendió la moción de censura contra el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, pese al desorden que rodeó ese episodio.
En privado, otros miembros del Pacto hablan de un problema de representatividad y de una pelea de liderazgos. Un militante señaló tensiones entre el bloque cercano a Carolina Corcho y el liderado por Iván Cepeda.
También se mencionó una disputa por el papel de Felipe Harman. Algunos lo señalan de enviar mensajes erróneos sobre lo que «manda a decir» el expresidente Petro.
En público, las críticas suben de tono. Susana Muhamad pidió «garantías igualitarias» y más claridad sobre el cronograma, la elección y la Asamblea. Carolina Corcho escribió que el proceso interno «aún no es plenamente democrático».
Una fotografía de varios dirigentes alimentó más comentarios. Allí aparecieron Gloria Flórez, María José Pizarro, Juan Felipe Harman y Heráclito Landinez. La ausencia de Cepeda fue leída por algunos como una señal política.
Esto es lo que se sabe. El bloque oficialista exhibe diferencias que ya no se limitan al pasillo. Cuando un movimiento necesita explicar tanto su unidad, el problema deja de ser de forma y pasa a ser de mando.
Para el lector, el punto de fondo es claro. La política que depende de grupos cerrados termina castigando la claridad y premiando la burocracia interna. En lugar de orden, el poder se dispersa en liderazgos que compiten por control y relato.
Eso debilita la representación y confunde a la propia base. También deja una alerta sobre el costo institucional de un bloque que no logra fijar reglas transparentes ni disciplina política.