MÉXICO (Pulso) — Clara Brugada afirmó que México vive «una hora decisiva en la historia». Dijo que se configura una «mafia global con tentáculos nacionales de ultraderechistas y reaccionarios».
La jefa de Gobierno habló durante un mensaje por sus dos años de gestión en el Auditorio Nacional. Señaló que hay una derecha «cipaya» que ya no cuenta con el apoyo del pueblo.
También acusó que busca una intervención extranjera. Dijo que intenta obtener por fuera lo que no puede ganar en las urnas.
Brugada hizo un llamado a «cerrar filas en defensa de la soberanía nacional» y a respaldar a Claudia Sheinbaum. Afirmó que «México no es traspatio de nadie».
Añadió que la coordinación con el exterior sí es aceptable, pero «la subordinación jamás». Recalcó además: «En México manda el pueblo».
Al acto asistió el gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena. También acudió, en representación de Sheinbaum, la secretaria del Bienestar, Leticia Ramírez.
La lectura política es clara. El discurso empuja una línea de soberanía frente a presiones externas. Y coloca el respaldo a la presidenta como eje de disciplina interna.
Para el contribuyente y para la vida pública, el mensaje importa por el fondo. La soberanía no se defiende con retórica vacía. Se defiende con orden, legitimidad y respeto al voto.
Cuando el poder habla de coordinación y no de subordinación, marca un límite útil. Ese límite protege a la nación, la libre decisión política y el mandato de las urnas.