CHILE (Pulso) — Confirmado. El presidente de Chile, José Antonio Kast, decretó estado de catástrofe en Las Condes, en el este de Santiago.
La medida responde a un aluvión de agua y barro que arrastró vehículos, buses y afectó viviendas e inmuebles. Las autoridades chilenas reportaron al menos seis personas heridas. Entre ellas hay un niño de un año con una quebradura, según Germán Codina.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres notificó daños también en viviendas. Videos difundidos por ciudadanos mostraron automóviles y un autobús del servicio público en medio del caudal. La lluvia además afectó el servicio de urgencias de una clínica, según reportes de la prensa local.
Kast dijo que instruyó decretar la zona de catástrofe para disponer todos los recursos. Infobae reportó que la decisión buscó liberar de forma inmediata los recursos del Estado. También informó que más de 1.200 personas fueron evacuadas de centros educativos y de salud.
Claudio Alvarado pidió no acercarse a los sectores afectados. Dijo que el aluvión se generó «de un minuto para otro». San Martín calificó de «brutal» la remoción de tierra y defendió los trabajos de limpieza previos en la Quebrada Honda y el túnel subterráneo.
Las autoridades locales suspendieron las clases en los colegios de la comuna para este viernes. También habilitaron un albergue en el Centro Comunitario Santa Zita. Los equipos municipales siguen haciendo el catastro de daños.
La imagen es clara. Cuando falla la contención del territorio, el costo cae sobre familias, comercios y contribuyentes. La respuesta rápida importa, pero no borra el daño.
También queda en evidencia el valor del mantenimiento y la prevención. Menos burocracia lenta y más gestión concreta protegen propiedad, movilidad y seguridad. Esa es la prioridad que deja esta emergencia.