COLOMBIA (Pulso) — La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, EAAB, informó que controló una fuga en una tubería de alta presión en la carrera 7 con calle 123.
La emergencia obligó a maniobras sobre la línea matriz nororiental. Eso llevó a suspender el suministro en varios sectores de Usaquén.
La zona comprometida va de la calle 119 a la calle 198, entre la carrera 7 y la carrera 10 este. La empresa reportó afectaciones en Usaquén Nuevo, Unicerros, Bosques de Medina, Bosque de Pinos, Cadena de Cerro Norte, Soratama y Cadena de Codito.
También mencionó barrios como Urbanización Furatena, Santa Ana Oriental, La Franja de Buenavista, La Llanurita II, Chaparral, Nuevo Horizonte, La Llanurita, Horizontes Usaquén, La Frontera, Arenera Buenavista, La Estrellita, Buenavista II Sector, El Cerro Parte Baja, Terrazas de San Ángel, Santa Cecilia Baja, La Perla Oriental, El Cerro Occidental, Agua Dulce, Los Naranjos y Cerros Norte, entre otros.
Según la EAAB, el servicio estaría restablecido en la noche del viernes 9 de octubre. Las causas de la avería siguen bajo investigación de especialistas del Acueducto.
Mientras continúan los trabajos, la empresa dispuso carrotanques para atender a los habitantes de las zonas afectadas. La Acualínea 116 recibió las solicitudes. La EAAB dijo que clínicas y lugares con alta concentración de personas tendrán prioridad.
La entidad pidió comprensión y anunció que informará avances por sus canales institucionales. También recomendó administrar las reservas disponibles mientras dura la intervención.
El hecho vuelve a mostrar una fragilidad básica: cuando falla la red, miles de familias dependen del aparato estatal para algo tan elemental como el agua. La prioridad ahora es restablecer el servicio con rapidez y sin improvisación.
También queda en evidencia el costo de una infraestructura que exige reacción de emergencia, carrotanques y seguimiento técnico. En estos casos, el ciudadano paga con tiempo, incomodidad y productividad perdida mientras la burocracia intenta contener el daño.