CUBA (Pulso) — Confirmado. Un nuevo donativo de ayuda humanitaria enviado por el Gobierno de Estados Unidos llegó este jueves a La Habana.
Cáritas Cuba informó que el cargamento trae 700 módulos de alimentos y otros 700 de higiene. Su destino son familias en extrema vulnerabilidad de Pinar del Río, en el oeste de la isla.
El envío fue recibido por el obispo diocesano, Juan de Dios Hernández Ruiz, y por el director de Cáritas Pinar del Río, Abel Castillo López. La recepción ocurrió en el aeropuerto internacional José Martí.
Cáritas dijo que sus voluntarios identificaron antes a las familias más necesitadas. También coordinaron la entrega en la parroquia de Candelaria y en la comunidad de Quiebra Hacha, en Mariel.
La organización señaló prioridad para ancianos que viven solos, embarazadas o mujeres en lactancia con riesgos identificados, niños menores de cinco años, y personas con discapacidad o postradas en cama.
Hernández Ruiz dijo que los recursos son limitados. Agregó que se prioriza a quienes más lo necesitan.
Cáritas indicó que estos donativos forman parte de los 60 millones de dólares que la Iglesia católica cubana canaliza dentro de un fondo de asistencia humanitaria de 100 millones. Ese fondo fue aprobado por la administración estadounidense.
El primer cargamento de 18 toneladas llegó a La Habana en julio. Luego hubo otros con destino a Villa Clara, Cienfuegos, Camagüey y Ciego de Ávila.
La entrega ocurre en medio de una fuerte confrontación verbal entre La Habana y Washington. También coincide con una crisis económica de seis años, marcada por escasez de alimentos, combustible y medicinas, inflación, apagones y mayor dolarización.
Para Pulso Global, el dato central es otro: la ayuda privada y canalizada por la Iglesia vuelve a cubrir vacíos que el aparato estatal cubano no resuelve. La escasez castiga a las familias y expone el costo humano de una economía asfixiada.
También queda claro que la asistencia exterior no corrige por sí sola el deterioro estructural. Sin reglas que liberen producción, inversión y abastecimiento, el dinero de ayuda solo alivia urgencias. No sustituye un mercado funcionando ni un Estado capaz de garantizar lo básico.