ISRAEL (Pulso) — El copiloto omaní de Flydubai confirmó en su interrogatorio que quería estrellar la aeronave contra el aeropuerto Ben Gurión de Israel. La información surge de la investigación citada en la fuente.
El sospechoso fue identificado como Hamam Al Hammam, de 29 años. Según la fuente, intentó secuestrar el vuelo FZ1073, que transportaba a 182 personas desde Dubái hacia Israel. También atacó al capitán Smit Machchhar con el hacha de emergencia dentro de la cabina.
De acuerdo con la información divulgada, el copiloto quería seguir operando el avión con normalidad. Su plan era desviar la aeronave al acercarse a la zona de aproximación y estrellarla contra las instalaciones del aeropuerto.
La fuente añade que Al Hammam habría visitado antes el aeropuerto Ben Gurión para estudiar el lugar. También señala que, en 2024, trabajó como copiloto en prácticas para Oman Air. Luego fue apartado de los vuelos tras hallarse material extremista y alertas sobre sus posiciones ideológicas.
Durante el ataque, la aeronave perdió entre 14.000 y 15.000 pies de altitud en menos de un minuto. Pasajeros, tripulación y pilotos fuera de servicio intervinieron para reducirlo y recuperar el control.
El vuelo emitió el código 7700 y luego apareció brevemente el 7500, usado para advertir un secuestro. Finalmente, fue desviado hacia Tabuk, Arabia Saudita, donde realizó un aterrizaje de emergencia.
El fiscal general de Emiratos Árabes Unidos calificó el episodio como un acto terrorista. Benjamin Netanyahu confirmó que el copiloto atravesó un proceso de radicalización islamista. Israel Katz lo definió como un intento de atentado terrorista yihadista.
El caso deja una advertencia clara. La seguridad aérea no admite fallas. Cuando un extremista logra entrar en cabina, el costo lo pagan pasajeros, tripulación y Estado. La respuesta debe reforzar controles, filtros y vigilancia sin concesiones.