BRASIL (Pulso) — Confirmado. Brasil llega al balotaje del 25 de octubre con los cuatro candidatos eliminados sin respaldo cerrado a los finalistas.
Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado optaron por la neutralidad o por postergar su decisión. Romeu Zema se declaró opositor al PT, el partido de Lula.
La primera vuelta dejó a Flávio Bolsonaro con 47,03% y a Lula con 45,16%, según el cómputo final del Tribunal Superior Electoral. La diferencia fue de 1,87 puntos. Es la más estrecha desde 1989.
Cury pidió que nadie use su nombre para declarar adhesiones. Santos dijo que no hará campaña por ninguno de los dos ni por el voto nulo. Caiado anunció que hablará después de reunirse con Gilberto Kassab. Luego, el PSD declaró su neutralidad.
Zema fue más lejos contra el oficialismo. Dijo que donde esté el PT su partido estará «del otro lado». También acusó al PT de haber dejado «un país estancado».
El peso de los excluidos no es menor. Cury, Santos y Caiado sumaron 8,7 millones de votos. Bolsonaro y Lula concentraron el 92,19% del total.
La campaña entra así en una fase donde cada respaldo vale como capital político. Pero la señal dominante, por ahora, es otra: varios dirigentes prefieren no cargar el costo de elegir bando antes del balotaje.
Eso favorece a la prudencia partidaria, pero no a la claridad democrática. Cuando los votos se vuelven moneda de regateo, la discusión de fondo queda otra vez relegada.
Brasil enfrenta una pelea cerrada. Y la fragmentación del campo opositor y la cautela de los derrotados pueden terminar definiendo quién captura esos votos decisivos.