COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. María Consuelo Araújo se reunió el 5 de octubre en Washington con Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca.
La cita fue la primera visita oficial de Araújo a esa oficina desde que asumió como embajadora en Estados Unidos. La Ondcp informó que el encuentro buscó reafirmar el compromiso de Colombia de fortalecer la cooperación bilateral contra las organizaciones narcoterroristas.
La diplomática dijo que la estrategia del nuevo gobierno apunta a intervenir cada eslabón de la actividad criminal. Mencionó cultivos ilícitos, laboratorios, precursores químicos, rutas de exportación, rentas ilegales, estructuras de mando y redes internacionales.
Araújo también dijo que Colombia renovó su cooperación operacional con Estados Unidos. El encuentro abrió una nueva etapa de contactos entre la Embajada de Colombia en Washington y las autoridades estadounidenses encargadas de la política antidrogas.
La agenda de Araújo en Washington ha incluido seguridad, cooperación antidrogas, comercio e inversión. Según la fuente, también se reunió con Joseph M. Humire, subsecretario adjunto de Guerra para las Américas; Kristi Noem, enviada especial para el Escudo de las Américas; y Cartwright Weiland, secretario adjunto de Estado para la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley.
La embajadora también habló con la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el Consejo Empresarial Estados Unidos-Colombia y el Atlantic Council sobre comercio, inversión, empleo y recuperación económica.
El contexto sigue siendo exigente. Estados Unidos mantuvo a Colombia bajo la designación de incumplimiento demostrable de sus compromisos antidrogas, aunque con una exención por interés nacional. La revisión dependerá de avances en la reducción de cultivos de coca, producción de cocaína y estructuras del narcotráfico.
Para Colombia, el dato clave no es la foto diplomática. Es la medición. Washington pide avances concretos y el Gobierno necesita mostrarlos.
Ahí está el punto de fondo. Sin resultados verificables, la cooperación queda en discurso. Con resultados, vuelve la confianza y mejora la posición negociadora del país.