ARGENTINA (Pulso) — Alberto Ades analizó en redes sociales la «transformación estructural» de la Argentina. Participó recientemente de una reunión del Gabinete junto al presidente Javier Milei.
Ades destacó la baja de la inflación y el orden fiscal. También habló de una apertura comercial y de expansión en energía, minería y agro.
«Es perfectamente posible, y hasta esperable, que algunas actividades se contraigan o desaparezcan», explicó. Dijo que eso no implica necesariamente destrucción de riqueza.
Según Ades, la reasignación de capital y trabajo no es instantánea. Señaló capital específico, trabajadores por reconvertirse, restricciones financieras y dificultades de adaptación.
En ese contexto, afirmó que la solución no pasa por aumentar el gasto público y los subsidios ni por frenar la apertura. Planteó profundizar la desregulación, reducir distorsiones tributarias, mejorar la movilidad laboral y facilitar el acceso al financiamiento.
También respaldó al equipo económico. Dijo que el Gobierno de Milei, con Caputo, Bausili y su equipo, encaró una tarea «verdaderamente titánica».
Ades mencionó «logros» en ordenamiento fiscal, desinflación y reducción de la pobreza. A la vez, dejó tres preguntas abiertas sobre la economía que viene: la política monetaria, el precio del dólar y el crédito.
La lectura es clara. El ajuste fiscal y la apertura generan ganadores y perdedores, pero corrigen distorsiones que frenaron la inversión y la productividad.
Para Pulso Global, el punto central es la disciplina económica. Menos gasto, menos trabas y más crédito sano benefician a la libre empresa y al empleo durable. El desafío es que la burocracia no ahogue esa transición.