ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Donald Trump nombró a Katie Zacharia como nueva secretaria de prensa de la Casa Blanca. La presentó como una «partidaria leal y brillante» y aseguró que trabajará bien con los medios, los estadounidenses y su administración.
Zacharia sustituye a Karoline Leavitt, quien dejó el cargo a finales de agosto. Leavitt dijo que quería pasar más tiempo con su familia, según la primera fuente, y la segunda añade que también señaló su reciente maternidad.
La nueva portavoz trabajó en el Departamento de Seguridad Nacional, en Truth Social, en Fox News y en Newsmax. Trump también destacó ese recorrido al anunciarla.
El puesto sigue siendo uno de los más visibles de la Casa Blanca. Representa la voz pública del presidente e interactúa a diario con los periodistas.
El cambio ocurre en un momento sensible para Trump. La primera fuente señala que las encuestas muestran un bajo índice de aprobación y que eso pesa sobre los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato.
La Casa Blanca vuelve así a poner al frente de su mensaje a una figura alineada con el presidente. No es un detalle menor. En Washington, la comunicación oficial también es poder.
Para la administración Trump, la señal es clara: control del relato y disciplina interna. Para el contribuyente, el punto de fondo es otro: una presidencia bajo presión que apuesta por una portavoz leal en lugar de una figura de perfil autónomo.
Eso refuerza la lógica política del momento, pero también endurece el choque con la prensa. Y deja al descubierto el valor que Trump asigna a su aparato de comunicación: menos ambigüedad, más alineación y una defensa sin fisuras del proyecto en marcha.