ESTADOS UNIDOS (Pulso) — El gobierno de Donald Trump analizó usar embarcaciones para deportar migrantes a Venezuela, El Salvador y Honduras. La medida se discute como alternativa migratoria y sigue sin aprobación oficial.
De acuerdo con The New York Times, el Departamento de Defensa indagó la disponibilidad de naves. Entre ellas aparece el Golden Bear, una embarcación de adiestramiento de 500 pies de una academia náutica de California.
Fuentes gubernamentales consultadas por el medio dijeron que también hubo contactos con firmas privadas en Europa. El objetivo fue verificar embarcaciones con capacidad de transporte.
El Departamento de Seguridad Nacional, o DHS, sostuvo que la propuesta es una alternativa en estudio. La ruta marítima exigiría retener a los ciudadanos durante jornadas continuas. También demandaría seguridad, espacio para dormir y comida en alta mar.
Claire Trickler-McNulty, exfuncionaria del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, dijo que eso equivaldría a «barcos prisión».
Los informes oficiales citados por The New York Times indican que el costo por trayecto marítimo superaría ampliamente el de los vuelos habituales. Aun así, el modelo permitiría trasladar parte del financiamiento desde Seguridad Nacional hacia los fondos del Departamento de Defensa.
La discusión deja una señal clara. El aparato estatal busca otra vía para acelerar deportaciones, pero con más costo para el contribuyente. La eficiencia no aparece como prioridad.
También queda en juego el control del gasto público. Si Defensa asume la carga, el gobierno mueve recursos entre bolsas federales sin resolver el problema de fondo. La burocracia cambia de ventanilla, pero la presión sobre el dinero público crece.