MEXICO (Pulso) — Confirmado. Lilly Téllez cuestionó este 14 de octubre la política exterior de México.
La senadora del PAN habló durante la comparecencia de Roberto Velasco ante el Senado. Dijo que la administración de Claudia Sheinbaum carece de estrategia y presencia internacional.
Téllez afirmó que la agenda exterior del país se concentra en la seguridad por el desorden interno. También sostuvo que México es visto en el extranjero como un «Estado fallido y cómplice».
La legisladora acusó al régimen de Morena de impulsar una «narcopolítica». También señaló a Adán Augusto López y Enrique Inzunza, a quienes llamó «narcosenadores» y «facilitadores del terrorismo».
Velasco compareció ante el pleno por el Segundo Informe de Gobierno de la dependencia. Presentó un balance centrado en Estados Unidos, migración, seguridad e inversión.
El funcionario dijo que las embajadas mexicanas facilitaron inversiones por más de 1 mil 500 millones de dólares. También vinculó la política exterior con empleos, exportaciones y atención a familias mexicanas fuera del país.
La Cancillería reportó 152 mil 466 casos de protección consular en 2026. Además, dijo que realizó un promedio de 36 visitas diarias a centros de detención migratoria.
Velasco informó sobre 16 notas diplomáticas al Departamento de Estado por muertes y lesiones bajo custodia de ICE. También mencionó 20 denuncias ante fiscalías e indagatorias ante autoridades de Estados Unidos.
En seguridad, dijo que el diálogo con Estados Unidos se basa en soberanía, integridad territorial y cooperación sin subordinación. En el mismo contexto, la fuente reporta que los decomisos mensuales de fentanilo en la frontera sur de Estados Unidos bajaron 67% entre octubre de 2024 y agosto de 2026.
También señala que los encuentros irregulares en la frontera norte de México cayeron 97% frente a su máximo de 2023. Además, se reportó la captura de cinco integrantes de la lista de los 10 fugitivos más buscados por el FBI y el retiro de circulación de más de 35 mil armas de fuego.
La lectura política es clara. La seguridad ya domina la agenda exterior. Y cuando eso ocurre, el costo institucional recae sobre el Estado mexicano y su capacidad de proyectar orden.
La Cancillería presume inversión y coordinación bilateral. Pero la discusión de fondo sigue siendo la misma: sin seguridad interna, la política exterior termina girando alrededor del control del daño.



